viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Porqué ir a una terapia?


A menudo la gente llega a terapia porque hay algo que le está causando sufrimiento, a veces no sabe muy bien qué es, otras lo tienen perfectamente identificado.
Pero la mayoría de la gente viene con la ilusión de poder encontrarse rápidamente bien, como si de la pastilla que otorga la felicidad se tratara, sin querer ver las heridas que les han llevado hasta allí, sin querer realizar ningún cambio en sus vidas.


Esto es normal, queremos que nos saquen de nuestro sufrimiento pero no queremos realizar cambios, es más cómodo la seguridad de lo conocido que la inseguridad que nos da lo incierto.  Es necesaria valentía y fortaleza para atreverse a pararse y revisar qué es lo que me pasa, qué es lo que me ha llevado a esta situación en la que me encuentro hoy, qué he hecho o he dejado de hacer  para acabar encontrándome así….

 Con el tiempo y la confianza que va dando un proceso terapéutico, podremos revisar todo esto, nuestros miedos, nuestra historia…un sitio que es sólo para ti y en el que puedes hablar de todo, sin el temor a los juicios, a las críticas…. Nos encontramos en un espacio seguro en el que poder revisar dónde estamos, qué queremos, con quién queremos y cómo queremos estar….

Aprendemos también que para sanar una herida, como si de una herida física se tratara, a menudo también hay que  tocarla, despacio, con ternura, pero que esa herida escuece  al tratar de limpiarla para que pueda cicatrizar. Aprendemos que no sólo es importante aprender a sentirse bien y disfrutar de la alegría, sino que es igual de importante aprender a llorar, aceptar las pérdidas, atravesar losduelos  aprendemos que el miedo tiene un mensaje muy importante que decirnos y que es bueno que lo escuchemos, nos dará pistas de por dónde tenemos que seguir para sentirnos más seguros. Aprenderemos que a veces es necesario enfadarse y poder decir “hasta aquí”, porque necesitamos poner límites , entre uno mismo y el mundo, entre uno mismo y el otro, para no dejarnos avasallar y respetar nuestro propio espacio…. Aprendemos también que la envidia en sí misma no es mala, sólo nos recuerda aquellas cosas que son importantes para nosotros, que otra persona sí ha podido conseguir (quizás le podríamos preguntar a esa persona algún consejo que nos ayudase a conseguir eso mismo).

Aprendemos que es tan importante poder apoyarse en alguien, como ser capaz de apoyarnos a nosotros mismos. Y es que la terapia es un camino al autoapoyo, a poder asentarme sobre mis propios pies, y decir: “este soy yo”, “aquí estoy”…. Con mis virtudes y mis carencias, con mis deseos, con mis miedos, con mis ilusiones…. Que son tan preciosas como las de cualquier otra persona. Es importante poder aceptar que yo tengo derecho a ser quien soy, no quién quiere que sea mi padre, mi pareja, mi mejor amiga, mi yo ideal…..   yo soy así, y está bien ser como soy.

Si estas pasando por una época difícil en tu vida y necesitas un apoyo, puedes contactar conmigo y concertar una cita. La primera cita es gratuita para que podamos conocernos y ver en qué puedo ayudarte.

Escrito por: Almudena.