miércoles, 7 de noviembre de 2012

QUERERSE BIEN...venciendo a nuestro peor enemigo




Hay un dicho que reza “El peor enemigo que tenemos somos nosotros mismos”, y es verdad.  Si nos paramos a escuchar  y reflexionamos, cuántas veces a lo largo del  día pensamos  “ yo no soy capaz….”, “no podré hacerlo….”, “habría sido mejor que dijera / o no dijera ….” , “si yo fuera más….”…. podemos rellenar las frases con todo aquello que se nos ocurra, y seguro que nos saldría una lista larga.
  A veces uno no es consciente de ello, y lo camufla en un mecanismo que se llama proyección,  y que consiste en trasladar al otro cualidades que consideramos “negativas” en nosotros mismos…. “Es que  fulano es tan egoísta……”, “nunca me tienes en cuenta, no tienes detalles conmigo…..   ¿Qué pasaría si en lugar de poner fuera, lo pusiéramos en tiempo presente y en primera persona?  …. “A veces puedo ser egoísta” (egoísta en sí misma no es una característica buena o mala, es uno mismo el que le pone la connotación; de hecho, hay un egoísmo sano y necesario para vivir). “ Yo no me tengo en cuenta, no tengo detalles conmigo”…..



  Si somos capaces de ver cómo nos tratamos a nosotros mismos y trabajamos en tener una buena relación (ya que en la vida, siempre podemos cambiar de amigos, de pareja…. Pero tendremos que seguir con nosotros mismos, así que nos iría mejor en invertir tiempo y energía en conseguir una relación sana con uno mismo), seríamos mucho más capaces de enfrentarnos a las dificultades que a veces conlleva la vida, y también de disfrutar de los placeres que ofrece.


 Pero, ¿por qué hacemos esto? ¿cómo hemos llegado a este punto?  De creer que no somos válidos, que no podremos confiar en nosotros mismos y nuestra capacidades... que necesitamos que alguien desde fuera nos diga lo mucho que valemos y aun así no llegamos a creerlo y devaluamos el regalo que esa persona nos está ofreciendo….
Esto en un proceso muy complejo, y conllevaría un análisis en profundidad de cada uno, pero a rasgos generales, hay un componente educativo y sobre todo familiar que está en la base de todos estos complejos. Si nos hemos criado con un padre / una madre que, consciente o inconscientemente nos lanzaba mensajes del  tipo…. “tú sóla no puedes….”, “no sabes hacer nada…..”, “déjame que ya lo hago yo…. (mejor que tú)”…. “nunca valdrás para nada….”
O con otro tipo de mensajes, que transmiten desconfianza hacia el mundo y hacia las personas: “los hombres sólo quieren una cosa…”, “tienes que hacerte respetar…. (no se te ocurra mostrar deseo por un hombre….”, “las amigas te querrán quitar al novio… no confíes en ellas”...


 …. Muchas  veces, sin quererlo, y sin saberlo, nos tragamos todos estos mensajes, dando por sentado y sin digerir una realidad, que, por provenir de una figura significativa para nosotros, no ponemos en cuestionamiento… y la pasamos a adoptar como propia.

Es bueno y necesario que pasemos a revisar todos estos mensajes y críticas que en el día a día nos están interfiriendo, que podamos diferenciar y ver que son mensajes que nos lanzaron pero que no necesariamente se corresponden con quiénes realmente somos y lo que realmente podemos hacer. En aquel momento no pudimos hacer nada, un niño no tiene la capacidad de poner en cuestionamiento lo que dicen sus padres, a los que ven en posesión dela verdad, pero ahora, somos adultos, y tenemos que aprender a soltar todos aquellos mandatos que nos encadenan al miedo y a no explorar todas nuestras capacidades, y arriesgarnos a ver quiénes realmente somos, y todo lo que valemos.
Porque tú éres único, diferente, especial, que vale tanto como cualquier otra persona.
Aprender a querernos, a cuidarnos, a valorarnos… nos ayudará a estar mejor con nosotros mismos y con aquellas personas con las que queramos estar. 

Escrito por: Almudena.