jueves, 21 de marzo de 2013

EL DOLOR DEL DESAMOR: SUPERAR UNA RUPTURA


     Cuando hay una ruptura amorosa parece que todo termina. El mundo se paraliza, y un gran vacío se apodera de nuestro interior.

       Duele porque aún sigue existiendo mucho cariño hacia esa persona, y por todas las energías que se han puesto en ese proyecto en común, todas las dificultades que se han superado, todos los sueños, los proyectos de futuros…

Aunque sea una decisión muy consciente, porque sabemos que nos haría más daño continuar con esa persona, los sentimientos de tristeza, de nostalgia, de enfado… son algo común. No puedo estar contigo pero me duele no estar contigo.




             Es lo que en terapia se llama “un duelo”. Se pueden pasar por diferentes fases: negación de lo que está pasando, enfado, tristeza… y es necesario poder pasar por ellas para poder sanar la herida que cualquier ruptura produce. Sólo atravesando el duelo podremos volver a sentirnos bien, a sentirnos libres, y tal vez, a enamorarnos más adelante.

              Algunas personas el tener que pasar por este proceso les dan pánico.  Sienten un vértigo ante la sensación de vacío, de ruptura. Aparecen los pensamientos del tipo “sin él no puedo vivir”, “no podré ser feliz”…  Hay gente que para no sentirlo se enfrascan en diferentes relaciones tras una ruptura sentimental.  Pero si no puedo atravesar esta fase, tampoco podré entregarme en una nueva relación, y todas las aventuras que vaya acumulando serán algo superficial con el único objetivo de negarme mi propio dolor.

             El dolor y la pérdida son una parte de la vida. Están ahí. Y sólo permitiéndonos atravesarlos  se podrán ir. Sólo pudiendo verlo, de poquito a poco, estando acompañada de personas significativas para mí, podrá ir saliendo toda esa tristeza, esa rabia, esa decepción por lo que “al final no pudo ser”, para que se pueda ir, y no se quede enquistado en mi interior.
   
           Por eso es importante que, tras una ruptura sentimental:

  • -          Puedas aceptar lo que ha ocurrido. De nada sirve seguir peleándote con lo que fue o lo que no, con lo que podría haber hecho o dejado de hacer.
  • -          Distanciarse durante un tiempo de esa persona. El seguir quedando con esa persona es una forma de no romper,  y de evitar estar solos.
  • -          Darte permiso para sentir tus emociones: no pasa nada si tienes ganas de llorar, o de gritar… necesitas dejarlas salir.
  • -          Apoyarte en personas cercanas con las que puedas compartir tus sentimientos.