domingo, 10 de marzo de 2013

¿SON NECESARIOS LOS LÍMITES?


Hay familias que tienen normas muy rígidas que hacen muy difíciles buscar un espacio propio, porque se entra en una confrontación continua, el saltarse esas normas es castigado.
Hay otras que no ponen límites, aparentemente puedes hacer lo que quieras, esto genera un estado de confusión, ya que no se sabe qué es mío y qué no, qué está bien, qué es aceptado y que no.
Los límites son necesarios, las normas también, aunque no de una forma rígida, sino que sean flexibles y puedan ser negociadas en caso necesario.
Esto es válido tanto para los padres hacia los hijos, como en las relaciones entre iguales. Incluso en las relaciones con las mascotas: sólo hay que ver cómo se comportan por ejemplo los perros de aquellas personas que permiten que el perro haga todo lo que quiera (se creerá el líder, morderá, gruñirá…).



Las persona que no ponen ningún límite al otro pueden ser fácilmente invadidos por otro, y en esta situación, o quedan atrapados en el miedo a que el otro se vaya, aún a costa de mi propio espacio interior y de mi propio bienestar; o salen corriendo para poder preservar su intimidad ya que no son capaces decir a la otra persona hasta dónde y  sienten  “que les van a devorar, que les van a atrapar y les va a ser muy difícil salir de ahí”, con lo que les muy difícil compartir un verdadero vínculo de intimidad y la riqueza que esto puede aportar.

Recomendaciones:

  •           Es necesario poner límites, le estoy haciendo un favor a la otra persona y sobre todo a mí mismo. Respetando lo que yo quiero, lo que me duele, mis necesidades…
  •           No tolerar ningún tipo de agresión. El RESPETO es algo fundamental, hacia mí mismo, hacia el otro.
  •           Es necesario encontrar una distancia en la que poder encontrarse seguro, tranquilo, que se puede ir cambiando en función de con quién estoy y de cómo me encuentre yo. A veces me puedo acercar más, a veces necesito estar más lejos, a veces necesito compañía y otras veces necesito estar solo.
  •           También respetar las decisiones del otro y no insistir. Tiene derecho a decir que no, que prefiere alejarse, o que le gustan determinadas cosas aunque tú no estés de acuerdo.