martes, 21 de mayo de 2013

Las mujeres tienen curvas


Parece un tópico, ¿verdad?, todo el mundo sabe que las mujeres tienen curvas… Incluso cuando se hace un genograma familiar a las mujeres se las representa con un círculo y a los hombres con un cuadrado.

Sin embargo, cada vez hay más mujeres empeñadas en dejar de tenerlas.  Os invito a haceros la siguiente pregunta, ¿cuántas de las mujeres que conocéis se han puesto a dieta, o están a disgusto con su cuerpo, o piensan que deberían perder peso?

Personalmente no tengo nada en contra de hacer dieta, siempre y cuando sea por motivos de salud. Pero la sociedad de consumo en la que vivimos y la publicidad, ofrece modelos muy diferentes: el hacer dieta no tiene nada que ver con la salud, es un canon de belleza que se ha impuesto, especialmente en los últimos años, y que curiosamente no corresponde con las características femeninas. Si os fijáis en muchos de los anuncios de publicidad, y en las pasarelas, las modelos que aparecen son extraordinariamente delgadas, (por suerte en algunas pasarelas ya empiezan a exigir que no se admiten modelos por debajo de determinadas tallas, ya que inducen a la anorexia), y con una expresión fría, distante y una posición sexy. Esto sería un breve resumen del modelo de mujer que nos imponen.




Aunque no sigo de cerca el mundo de los famosos, por lo que cuentan, aparte del photoshop, (algo que a miles de lectoras del mundo del corazón se les olvida al ver las fotos de las modelos, artistas y demás), para lograr un cuerpo así, aparte de comer muy poco, hay que hacer una gran cantidad de horas de gimnasio, no en vano tienen entrenadores personales. Además de diferentes operaciones de estética.

Y sin embargo, muchas mujeres se empeñan, con las dificultades que entrañan para el día a día de la gente normal (por normal aquí me refiero a los que no se dedican al mundo de la imagen), trabajar, hijos, padres, estudios,  etc… en querer llegar a ese ideal que se nos lanza.

Cada vez más bombardeados en la televisión por anuncios dedicados a perder peso, ya sea  por dietistas, medicamentos, operaciones, clínicas de belleza…. las mujeres (en este artículo me centro en las mujeres, aunque este fenómeno también se está extendiendo entre los hombres y el canon ideal que a ellos se les está imponiendo),  se frustran porque se comparan con ese ideal de belleza femenino al que no pueden alcanzar.  No obstante, no hay que olvidar que dentro del mundo de la publicidad se invierte una gran cantidad de dinero en marketing, es decir, en lograr hacer apetecible algo a la persona que lo está viendo para que compre, sea lo que sea. Y para hacerlo se sirven de algo así: “voy a hacerte sentir que tu cuerpo no es el que debería ser, por lo tanto, te sentirás mal y comprarás para compensar ese sentimiento de frustración”. No es casual que cada vez haya más jóvenes con problemas de bulimia y anorexia.

 Además todo aquel que ha realizado alguna vez una dieta sabe lo duro que resulta, especialmente porque en el momento en el que se te prohíbe comer algo es cuando más te apetece (Es como decir: “intenta no pensar en un caballo”,  ¿A qué irremediablemente has pensado en un caballo?). Muchas personas se frustran, comen para calmar la ansiedad  y vuelta a empezar.

Así, que desde mi perspectiva lo que yo os recomiendo es que no os fijéis tanto en si tenéis unos kilos de más o no. Tanto en lo personal como desde mi práctica como psicóloga cada vez veo a más mujeres que aún sin tener un centímetro de grasa de más (incluso muchas veces tienen de menos) se ven gordas y feas. Lo importante es la imagen que uno tiene de uno mismo, y sentirse bien tal y como se es. Puedo sentirme igual de bien teniendo una talla 40 que una 46, siempre y cuando eso no comprometa mi salud.

De modo que os invito a practicar un ejercicio: ponte una ropa bonita que te siente bien, maquíllate si te gusta, hazte un peinado bonito  y mírate en el espejo, y dime:

   ¿Realmente hay algo que cambiar?

 Tal vez lo único que haya que cambiar es la mirada con la que te ves a ti misma.
                                               Eres estupenda tal como eres.