viernes, 24 de enero de 2014

¿Cómo tratas a tu cuerpo?

Las continuas obligaciones que nos ponemos generan ansiedad


En una sociedad en la que cada vez todo más rápido, nos vamos llenando de diferentes obligaciones (algunas impuestas desde fuera, otras por nosotros mismos), sin pararnos a preguntar cuál es el impacto real en nosotros de este afanoso estilo de vida.

Se potencia el presente y la recompensa inmediata frente a la que viene dada por el esfuerzo, la dedicación y el saber esperar. Es como si el campesino plantara hoy la semilla esperando que esa misma noche pudiera recoger ya los frutos.

Este estilo de vida, tan rápido, en el que muchas veces las personas “tienen” que ir del trabajo al gimnasio, del gimnasio a recoger a los niños (a los cuales también les han apuntado a varias clases extraescolares porque “tienen que aprender”), de ahí  a preparar rápidamente algo de comer hasta caer ya completamente exhaustos y al día siguiente volver a empezar.

La publicidad hace que te compares con un ideal.
Desde la televisión nos bombardean con anuncios de comida rápida (ya no tienes que pasar tiempo en la cocina, basta con abrir un brick), anuncios de cuerpos atléticos para que te apuntes al gimnasio, anuncios de cirugía estética, dietas… un montón de “obligaciones” que supuestamente te ayudan a “estar mejor” tratando de perseguir un ideal: hombres o mujeres con un cuerpo 10, seductores,  con sonrisas perfectas de blanqueamientos dentales, que siempre están dispuestos para todo y que saben de todo.


¿Qué nos ocurre entonces?

Influidos por esta imagen social que nos viene impuesta desde fuera, unido a nuestra realidad más cotidiana de todo “lo que hay que hacer”, empezamos a meternos en una espiral de estrés en la que tratamos de compensarlo mediante diferentes hábitos:
  • El ver a mujeres perfectas en la televisión que dicen que es “negativo” tener arrugas, se producen internamente una comparación en la que saldrás perdiendo, genera justo lo que están buscando esa propaganda: tratamientos costosos de cremas, operaciones, lifting… para tratar de ser algo, que en la mayoría de los casos, sino en el 100%, es irreal. Primero, va contra natura, es como si hubiera algo malo por el hecho de tener la edad que tengas o de que tengas o no arrugas. Tratan de mantener una eterna juventud como si fuera el único estado placentero en la vida de una persona. Y segundo, aunque algunas personas no lo saben,  en publicidad se utilizan muchos trucos para hacer parecer una imagen que no existe: trucos como el photoshop, maquillaje, etc son los más utilizados. No hay más que ver de una celebrity cuando sale arreglada a cuando la fotografían de ropa de estar por casa y sin maquillar: donde al fin, podemos ver que son tan imperfectas como tú.  
  • Querer tener un cuerpo como ese ideal, a muchas mujeres les produce ansiedad. Porque por naturaleza tendemos a coger cierto peso, con la edad se va a acumulando en ciertas partes… que es pura genética. Al no conseguirlo, se cae en un continuo ciclo: ansiedad con la comida- engordo- dieta imposible (que no me sirve para alcanzar mi ideal porque a la mayoría de las personas les resultan muy duras)- frustración- ansiedad con la comida.
  • Ejercicio: Hacer ejercicio con regularidad es bueno, saludable. Pero si  la idea que tienes es meterte en un gimnasio para conseguir un cuerpo ideal, estás generando un hábito perjudicial para tu salud. Pueden pasarte dos cosas: que seas de los perfeccionistas y te machaques 4 horas al día en el gimnasio, para lograr ese ideal que te has impuesto, con el consiguiente desgaste para tu vida y para tu propio organismo (piensa qué tiempo te queda para dedicarte a disfrutar con la gente, hacer algo por el simple hecho de que te gusta…). O dos, que tras un tiempo realizando esfuerzos por tratar de alcanzar ese ideal corporal no consigas los resultados esperados, con la consiguiente frustración y desmotivación consiguiente que probablemente te llevarán a abandonar el gimnasio y caer en malos hábitos alimentarios.

Así que mis recomendaciones para tener unos hábitos más saludables son:
  • No te compares.  Cada persona es diferente. Acéptate  cómo eres y deja de luchar con tu cuerpo. Es increíble la cantidad de cosas que hacemos que no hacen más que maltratar nuestro cuerpo.

  • Haz ejercicio. Pero no porque haya que alcanzar un cuerpo 10. Hazlo para sentirte bien contigo mismo, el ejercicio moderado ayuda a generar endorfinas que mejoran el estado de ánimo. No es necesario apuntarse a un gimnasio, busca alguna actividad que te sea placentera y que realmente te apetezca: apuntarte a clases de baile, a un equipo de fútbol… o simplemente sal a caminar por tu ciudad, por el simple placer de caminar y observar lo que hay a tu alrededor.
  • Cuida tu alimentación.  Mantener una buena alimentación es bueno tanto para tu salud física como emocional. No es necesario hacer dietas estrictas, sino mantener una alimentación equilibrada y no realizar excesos.
  • Y, sobre todo, cuida mucho que  tu autoestima no recaiga sobre el hecho de que no tengas un cuerpo 10. Te recomiendo un ejercicio: mírate unos minutos al día al espejo, a ser posible completamente desnuda, y trata de observarte sin juicios. Mira y observa qué es lo que no te gusta, y las partes que sí te gustan. Y repite mentalmente esta frase: me acepto como soy, tanto con lo que me gusta como con lo que no.

 Espero que os resulte de utilidad, y sobre todo, que os sirva para cuidaros. Y recuerda que también puedes recurrir a una ayuda especializada para tratar la ansiedad que se esconden en estos y otros hábitos.